Durante décadas, importar algo desde China o Europa a Argentina significó lo mismo: flete aéreo, plazos acotados y un costo logístico que en muchos casos se comía la mitad del margen del producto.

Eso empezó a cambiar en mayo de 2026.

La Aduana Argentina confirmó de forma oficial lo que un puñado de empresas ya estaba probando en silencio: el courier marítimo es legal, puede operar bajo el mismo régimen simplificado que el courier aéreo y no requiere ser importador registrado.

El debate que abrió esa confirmación todavía está vivo. La oportunidad que genera — para PyMEs, importadores frecuentes y compradores del exterior — es concreta.

¿Qué es el courier marítimo?

El courier marítimo es el envío o recepción de paquetes usando transporte por barco, pero encuadrado bajo el régimen courier simplificado, no bajo importación general.

La diferencia es crítica. El régimen courier permite:

  • Ingresar mercadería sin ser importador registrado ni contar con despachante propio
  • Exención de derechos sobre los primeros USD 400 FOB por envío
  • Arancel reducido del 50% sobre el excedente (hasta USD 3.000 por envío)
  • Entrega puerta a puerta

Lo que cambió en 2026 es la respuesta formal a una pregunta que nadie había planteado antes: la normativa habla de "courier", pero en ningún artículo dice "aéreo".

La especialista en comercio exterior Mg. Yanina Soledad Lojo presentó ese planteo ante la Aduana. El argumento técnico parte de la RG 5608/2024, que define las actividades del servicio courier — admisión, clasificación, transporte, distribución y entrega — sin establecer que deban realizarse exclusivamente por vía aérea. Las restricciones del régimen están vinculadas al valor FOB, peso y tipo de mercadería. No al modo de transporte.

La respuesta de Aduana fue operativa y sin ambigüedad: la vía marítima es una opción válida para el courier.

El problema real del flete aéreo

Para entender por qué el courier marítimo es una novedad importante, hay que entender el problema que viene a resolver.

El flete aéreo desde China hacia Argentina puede representar entre el 20% y el 40% del costo total de un producto importado en operaciones de menor escala. Para una PyME que importa productos de entre USD 15 y USD 60 unitarios, eso no es logística: es un costo que destruye la ecuación comercial.

El flete marítimo puede ser entre 3 y 6 veces más económico que el aéreo en rutas equivalentes. Con tiempos de tránsito de 30 a 45 días desde China y 15 a 25 días desde Europa, siempre fue la opción lógica para volúmenes grandes. El problema era que no existía como alternativa para operaciones pequeñas bajo régimen simplificado.

Eso es exactamente lo que cambia ahora.

Cómo funciona en la práctica

No cualquier empresa puede ofrecer este servicio. El operador debe estar registrado como Prestador de Servicios Postales (PSP) — requisito obligatorio para operar dentro del régimen courier, ya sea aéreo o marítimo.

El flujo básico es el siguiente:

  1. Compras el producto en el exterior (China, Europa, Estados Unidos) y lo envías al warehouse del operador PSP habilitado
  2. El operador consolida la carga marítima manteniendo la trazabilidad y el encuadre courier desde origen
  3. El contenedor navega hacia Argentina — vía Buenos Aires directamente, o con desconsolidación en Uruguay para envíos al interior del país
  4. La Aduana controla bajo régimen simplificado, igual que en el courier aéreo
  5. El paquete llega puerta a puerta a tu domicilio

Un punto que la Aduana dejó en claro: no se trata de carga general que "se convierte" en courier al llegar a destino. El encuadre courier se mantiene desde el origen, con la documentación del operador postal habilitado. Eso es lo que distingue este modelo de un consolidado de carga común.

¿Para quién tiene sentido (y para quién no)?

El courier marítimo es conveniente si:

  • Importas productos de China o Europa con ticket unitario bajo o medio — accesorios, indumentaria, electrónica de consumo, cosmética, repuestos — donde el flete aéreo destruye el margen
  • Puedes planificar con 35 a 50 días de anticipación
  • Tu operación es regular y predecible — el marítimo funciona mejor cuando el flujo de compras es constante
  • El valor del envío no supera los USD 3.000 FOB

No es la opción si:

  • El producto es urgente o perecedero
  • El tiempo de entrega es el diferenciador central de tu negocio
  • La operación supera los límites del régimen simplificado (en ese caso corresponde importación general)

El precedente internacional: el mundo ya lo hace

Argentina no está inventando nada. Lo que está haciendo es ponerse al día con una práctica que en Estados Unidos, China y la Unión Europea ya es estándar.

En esos mercados, los sistemas de envíos rápidos y ecommerce transfronterizo operan usando transporte aéreo, marítimo o terrestre según el costo, la urgencia y las características de cada operación. El modo de transporte no es una restricción normativa para los regímenes simplificados.

Lo que el mercado argentino empieza a incorporar — con años de retraso respecto a otros mercados — es la lógica que el comercio global ya naturalizó: el comprador necesita el producto, no le importa si llegó en avión o en barco.

El contexto regional: una tendencia que crece en toda Latinoamérica

Argentina no es el único mercado donde esta lógica está ganando terreno.

El mercado de courier y última milla en Perú ya mueve USD 300 millones anuales y creció más del 87% desde 2019, impulsado por el ecommerce. El nuevo Puerto de Chancay — el proyecto de infraestructura marítima más relevante de la región — apunta a procesar 3,5 millones de TEU por año para 2032, lo que cambiará la ecuación de costos de toda la logística del Pacífico sudamericano.

En Argentina, el mercado de logística y transporte de carga vale USD 29,74 mil millones en 2026 y crece al 5% anual. El ecommerce local alcanzó USD 28,5 mil millones en 2025. La demanda de opciones logísticas más económicas no es una tendencia emergente: es una necesidad estructural del mercado que el modelo aéreo tradicional no alcanza a cubrir.

El espacio que nadie ocupaba (hasta ahora)

Hoy, el courier marítimo en Argentina lo ofrecen apenas dos empresas en Buenos Aires y una en Córdoba. El mercado está prácticamente vacío.

Para los especialistas en comercio exterior que impulsaron el debate, este modelo no reemplaza al courier aéreo ni a la importación tradicional. Pero ocupa un espacio que hasta ahora no existía: operaciones de escala media donde el aéreo es demasiado caro y la importación general es demasiado compleja.

Especialmente para PyMEs, esa brecha representaba un freno real al negocio. La habilitación operativa de la Aduana abre la puerta para que ese segmento tenga, por primera vez, una alternativa viable.

Preguntas frecuentes

¿Cualquier empresa puede operar como courier marítimo?
No. El operador debe estar registrado como Prestador de Servicios Postales (PSP) ante el organismo regulador. Sin esa habilitación, la operación no puede encuadrarse en régimen courier.

¿El tiempo de entrega marítimo es compatible con un negocio real?
Sí, si la operación es planificada. Empresas que mantienen un flujo regular de importación pueden alinear sus pedidos con los tiempos de tránsito marítimo y reducir significativamente su costo logístico.

¿Cuál es el límite de valor por envío?
Los mismos que aplican al courier aéreo: exención sobre los primeros USD 400 FOB y arancel del 50% sobre el excedente, con un máximo de USD 3.000 por envío.

¿Se puede desconsolidar en Uruguay para envíos al interior de Argentina?
Sí. En algunos casos los contenedores llegan primero a Uruguay, se desconsolidan y continúan por vía terrestre hacia el interior. El punto clave, según la Aduana, es que toda la operación mantenga el encuadre courier desde origen hasta destino final.

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